Descripción
El matador de toros extremeño Emilio de Justo es el claro ejemplo de que, si hay amor, paciencia, entrega y esfuerzo por esta maravillosa profesión, se acaban poniendo las cosas en su sitio. En este cuadro, he querido que los pensamientos de sus penas pasadas y sus triunfos presentes, salgan del lienzo por su mirada, perdida en el suelo de una puerta de cuadrillas cualquiera.
Obra inspirada en fotografía original de Philippe Latour





