Descripción
Más allá de estar representados sobre el lienzo un león, una figura del toreo, y su apoderado, este cuadro lo he pensado como una alegoría de lo que son la lucha, el valor y la lealtad -tres valores inmanentes en el toreo-, llevados al extremo. Iván Fandiño siempre fue dueño de sí mismo. Se encontró muchas veces con el lado duro y adverso de la vida, y tuvo que elegir, o el camino fácil, o el atrevido. Escogió siempre este último, legándonos una lección de heroísmo constante; y, junto a él, Néstor, su otra mitad en este mundo del toro, portando calladamente lealtad a su memoria, en cada paso que da. Séneca dejó dicho que “Vencer sin peligro, es ganar sin gloria”. El León de Orduña, venció al peligro y ganó la Gloria, para él y para la Fiesta.





