Descripción
Sólo el que se ha enfrentado, en alguna ocasión, a la muerte, y la ha visto, cara a cara, puede llegar a imaginar lo que pasa por la cabeza de un torero, los instantes antes de salir su toro al redondel. Cada uno repite su propio ritual, y casi todos, rezan. En este caso, recojo el gesto habitual del maestro Enrique Ponce, persignándose después de una última plegaria.
Obra inspirada en fotografía original de Verónica Sierra





